lunes, 19 de noviembre de 2007

JACQUELINE DU PRÉ

Decía Zubin Metha en 1988: “ Recientemente estuve dirigiendo el concierto para cello de Elgar en Nueva York. Hacia el final del tercer movimiento sentí que no podía continuar. El cellista me miró y dijo: ¿estás pensando en ella, verdad?, “sí”, contesté.”Jacqueline du Pré había muerto un año antes a causa de la esclerosis multiple que sufría desde hacía quince años. Nadie podía sustituir a esa inglesita (oxoniense para ser exactos) de cuerpo robusto y dedos delicados. Verla con el cello entre las piernas , poseída de un furor mágico, era algo inolvidable, a juzgar por las palabras de Zubin Metha. Prueben a escuchar su interpretación de las seis suites para cello solo de Johan Sebastian Bach o las sonatas para cello de Beethoven que grabó con su marido Daniel Barenboim al piano. En el año 73 sus manos empezaron a pesar como plomo y toda su gracilidad quedó reservada a sus ojos, porque si tocando tuvo que ser una diosa rubia, no hubo de ser menos el fuego con que miraría tocar en sus últimos años. Se enamoró del sonido del cello cuando era una niña, al oír tocar en la radio. Desde entonces tocó y aprendió de los más grandes (excepto Casals, para quien seguro que ella era “excesiva”, demasiado “inglesa” como él la calificó). Dice John Keats, el poeta romántico inglés, en su "Oda a una urna griega": “las melodías oídas son dulces/ pero las inoídas son más dulces todavía”, y eso podría consolarnos de su silencio (pero esos versos son, desgraciadamente, también excesivos). Quizá sea mejor pensar que no hay consuelo. Tampoco para Metha, que no volvió a dirigir ese concierto de Elgar. Dijo: “ Nunca he olvidado que la primera vez que escuché éste concierto de Elgar fue con ella y termino sin saber qué es lo que me conmueve más, si la belleza del concierto mismo o su interpretación... creo que no hay respuesta precisa para ello. Tanto amor puede hacer vulnerable al ser más apasionado. De pronto la música llega y ya no se vuelve a ser el mismo.”

1 comentario:

Monica dijo...

Qué cierto es...la música llega y ya nunca más seremos los mismos....
Me ha encantado tu artículo