domingo, 27 de mayo de 2012

LUZ DE ÁNGEL

LUZ DE ÁNGEL I. Al caer la tarde, en su profundidad dócil, un encuentro de luces y sombras remite al cruce de una mano que saliera del lienzo y rozara la del contemplador. La tibieza entonces del aire sólo se halla reflejada adecuadamente en las páginas más puras de los espirituales de lo lumínico. Cualquier frase del tipo “la luz es la causa formal y eficiente de la belleza de todo lo visible…” serviría aquí de paráfrasis o bálsamo sin llegar a agotar del todo nunca el venero del que emergen. Entre dos torres, punteando sin esfuerzo el despliegue de la luz, un ángel de mármol , con la sonrisa apenas esbozada de quien se sabe eterno, una mano levemente en descanso a la derecha, la otra, en severo contraste, empuñando una espada con la delicadeza con que Judith cortaba la cabeza de Holofernes, puesta la fuerza en suspenso, el arma apenas esgrimida con la punta de los dedos. Si alzamos los ojos, una túnica armoniosamente rasgada, rota, enmarca el centro del pecho y abre la senda en vértice que dirige la mirada a las alas, una plena de luz, la otra semivelada por la sombra. El rojo granada madura de las torres contrasta con el blancor de la piedra, la severidad juguetona de las líneas con la mueca disuasoria de los pliegues. II. Hay luces que rompen la vida por la mitad, igual que una tela a la que se le exige un sobreesfuerzo. A mí me ocurrió en Comillas, frente a su cementerio, un atardecer de invierno. Recuerdo el azul del cielo, un azul de una tersura que lo mismo podía corresponder a un espejo bebible que a una lámina de agua. Si había nubes, las había al modo en que un cubo de pintura blanca se esparce por un lienzo para luego pespuntarla con las manos o aligerarla con los dedos hasta lograr una superficie translúcida. Aguardé unos minutos, los justos para que el estruendo del mar a las espaldas del ángel se cruzara por unos segundos con la última porción de luz, algo así como el chisporroteo fugaz de una vela que se extingue. Y al clausurarse la visión, todo reubicado de nuevo en las sombras, en lo celado, me fue concedida la gracia de un instante agonal que sacudía de igual modo la conciencia y los ojos, la forma y el fondo de lo que miraba. Del negro surgió una luz diminuta que a los pies del ángel, entre el frío, lo inundó de una blancura apenas soportable, la misma a la que Rilke llamó “el comienzo de lo terrible”. Aquel fulgor bañó los ojos del mármol, endureció la espada antes apenas asida, tensó los músculos para recordar al contemplador que aquel era el reino de los muertos. III. Aquella luz me cercioró de una cosa para la que yo aún no había logrado asidero posible, me confortó en lo más hondo sin dejar por ello de llenarme de esa mezcla de consuelo y pavor que precede al llanto. Pero no era un llanto común, era la lágrima que nace del anhelo de belleza, de pisar por vez primera los ejidos, lo extramuros. Y lloré desconsoladamente porque supe de una vez por todas que no había remedio, que aquello que me sanaba era también el prefacio de la extinción: la muerte sobrevolaba los muros, descansaba en los nichos su mariposa ubicua, pero no era de la muerte de los muertos, reino cerrado, sino de la mía, de la que me hablaba aquella luz. Y sin embargo, nunca antes había estado tan vivo, tan cerca de los dominios de la vida como en aquella ocasión, los pies apenas rozando el límite, siempre a prudente distancia de la verja llena de lilas de la entrada. Lo que fuera la belleza la luz me lo había revelado, y aquella sobreabundante luz hablaba en un idioma que surgía ante los ojos como el zumo de limón hace surgir su voz bajo la llama. Era fácil leer el mensaje en aquella geometría insoslayable. Decía :serás feliz, depón toda esperanza.

5 comentarios:

Tino Prieto Aguilar dijo...

Un fuerte saludo y buenos deseos para los caminos. Tino.

Tino Prieto Aguilar dijo...

Esperamos vernos en los próximos días. Abrazos de todxs lxs colegas.

RR dijo...

Uooooh!! Q maravilla de adajetivos bien utilizados, no t hace falta utilizar los nombres...tu danza entre las letras es VIVA..

RR dijo...

Uooooh!! Q maravilla de adajetivos bien utilizados, no t hace falta utilizar los nombres...tu danza entre las letras es VIVA..

segunsentenciadel tiempo dijo...

Gracias, eres muy amable. Carlos Olalla.