domingo, 28 de octubre de 2007

TERCER PROGRAMA

PEPE CARVALHO Y BARCELONA


El detective Pepe Carvalho, con lh y no con ll, por ser de padres gallegos y aun algo aportuguesados, (esta es la primera clave del mestizaje existencial y también esencial del detective), ex agente de la Cía, perpetuo enamorado de una Dulcinea que atiende al nombre de Charo, (puta no de calle sino de casa), con un ayudante enano al que cariñosamente llama “el feto” y cuyo nombre real es Biscuter (ex presidiario) y un informador secreto llamado Bromuro, limpiabotas y ex legionario, bien, decía que este detective ha hecho de Barcelona, entre caso y caso, entre muertes reales, imaginarias,inverosímiles e imposibles (todos los modos de la realidad se dan en sus novelas) el itinerario de sus correrías, la Mancha de este “deshacedor de entuertos” un poco escorado a la izquierda en casi todo y definitivamente cansado de todo. Comience usted su paseo en La Rambla, donde la Fuente de Canaletes, baje hasta el Mercat de la Boquería, donde Carvalho se abastece de todo lo necesario para un sofrito de primera,
Váyanse luego hasta el barrio del Raval con su mestizaje preolímpico y en vías de extinción, y llégense luego hasta la Plaça Reial, hasta el bar Glaciar, donde tomar un vino blanco helado antes de empezar la noche. De aquí al barrio de la Ribera y finalmente el restaurante Casa Leopoldo, donde bastará que den la contraseña para una noche mágica: “ponme lo que quieras, estoy aquí para aprender”. Y recuerden las palabras de Carvalho : “ Todo mi desprecio por la cultura en general como máscara lo aparco cuando se trata de la comida. La única máscara que acepto de buen grado es la cocina.”

TERCER PROGRAMA

UNA SEMBLANZA DE PAUL KLEE


Este suizo de ojos minoicos, enamorado de la infancia como un Proust de la línea,
pasó de un estilo a otro sin cambiar un ápice de estilo, pues su estilo estaba en él invariable desde los seis años (vean si no sus dibujos en papel de seda de los primeros años y compárenlos después con esa Sybila del 38, dos años antes de su muerte. Después de un viaje a Túnez escribió en su diario: "El color me posee, no tengo necesidad de perseguirlo, sé que me posee para siempre... el color y yo somos una sola cosa.” Le fascinó toda su vida ese reducto de la imaginación más primitiva y se aficionó al teatro y las marionetas (una que le representa a él mismo es hermosísima). Con la llegada de los nazis al poder, este artista inocentísimo pasó a ser artista “degenerado” y sus obras ,literalmente, “el producto de una mente enferma”. (No duden en consultar el libro “la lengua del Tercer Reich” de victor Klemperer, para el significado de la terminología nazi.) En 1921 Walter Benjamín, otro profeta de nuestro tiempo, escribió sobre una acuarela de Klee, llamada Angelus Novus: “ …un ángel a punto de retirarse de algo que mira fijamente. Sus ojos atentos, su boca abierta, las alas desplegadas. Así es como uno se imagina al ángel de la historia. Mira hacia el pasado…pero una tormenta le empuja hacia el futuro mientras la pila de escombros frente a él crece hasta el cielo. Esa tormenta es a lo llamamos progreso.” Murió en 1940.

miércoles, 24 de octubre de 2007